Razones
Te echo de menos, le digo al aire,
te busco, te pienso, te siento
y siento que como tú no habrá nadie.
Yo aquí te espero, con mi cajita de la vida,
cansada, a oscuras, con miedo
y este frío nadie me lo quita.
Tengo razones para buscarte,
tengo necesidad de verte, de oírte, de hablarte.
Tengo razones para esperarte
porque no creo que haya en el mundo nadie más a quien ame.
Tengo razones, razones de sobra
para pedirle al viento que vuelvas aunque sea como una sombra.
Tengo razones para no quererte olvidar
porque el trocito de felicidad
fuiste tú quien me lo dio a probar.
El aire huele a ti,
mi casa se cae porque no estás aquí,
mis sábanas, mi pelo, mi ropa te buscan a ti.
Mis pies son como cartón
que voy arrastrando por cada rincón,
mi cama se hace fría y gigante
y en ella me pierdo yo.
Mi casa se vuelve a caer,
mis flores se mueren de pena,
mis lágrimas son charquitos
que caen a mis pies.
Te mando besos de agua
que hagan un hueco en tu calma,
te mando besos de agua
para que bañen tu cuerpo y tu alma,
te mando besos de agua
pá que curen tus heridas,
te mando besos de agua
de esos con los que tanto te reías.


1 Comments:
"Tengo razones para esperarte
porque no creo que haya en el mundo nadie más a quien ame"
Me gustó esa línea.
¿Sabes? Extrañe que no firmes mi blog, pero a la vez te entiendo.
¿Por qué no de vez en vez me escribes directo al mail si no quieres que nadie lo vea?
¿Sabes qué es lo fascinante entre nosotros?
Nos amamos aunque sabemos que la distancia nos convierte en imposibles.
Y además, mi querida Claudia, somos un par de perdedores. Ja, permitimos que nos humilles, nos pisoteen, se burlen de nosotros y aún así, regresamos a lamer la mano que nos molió a bofetadas.
Somos idénticos.
Sufrimos por aquellos que no valen en lo más mínimo la pena.
Hacemos del sufrimiento nuestro deporte. Nuestro leiv motiv.
Y a la par, eso nos une como si la distancia fuese un mal chiste de la física.
Te adoro porque no creo que en el mundo nunca llegue a entender mi psique igual que tú.
Y a compartirlo.
Somos unos perdedores, querida, aceptémoslo, perdedores en el amor y caminemos con la frente en alto.
Más perdedores son ellos.
Piénsalo.
Más allá de la muerte tú y yo podremos encontrarnos, cuando ni Puebla ni el DF se interpongan.
En cambio ellos serán dos almas solitarias que no supieron valorar a aquellos que daban la vida por ellos.
Sigue escribiendo, me fascina tu blog.
Publicar un comentario
<< Home